Amigos de la reflexión

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Mentiras prudentes o verdades necesarias?

Muchas veces deseamos una mentira prudente o sana a una verdad dolorosa o necesaria, pero en numerosas ocasiones las mentiras solo sirven para ampliar y alargar la agonía de un fin que tarde o temprano, por mucho que intentemos frenarlo, llegará y al que debemos de hacer frente  y seguir hacia delante levantando la cabeza orgullosos de haberlo superado. 
Muchas veces puede que ese fin no sea del todo bueno para nosotros, pero es necesario y con el tiempo todo pasa, pues como dice el refrán "el tiempo todo lo cura" o como dice este otro "el tiempo pone a cada quien en su lugar". Los finales y las mentiras son ideas que van dadas la mano, no hay una mentira sin final, ni un final en el que haya habido una mentira, son palabras que se convierten en bombas, en granadas a punto de explotar en cualquier segundo, a cualquier hora, en cualquier momento. Las verdades, en cambio, parecen ser aquellas ideas que hacen que las cosas funcionen y sigan su camino hacia delante, hacia el triunfo pero en cambio, en otros casos, las verdades, no han hecho más que empeorar la situación y formar un gran nudo enredado en nuestra vida, un nudo que ni el más experto podría ser capaz de lograr desenredar todo y romper ese nudo que nos ata y nos impide avanzar.
Otras veces, ocurre que intentas ayudar contando la verdad y en vez de agradecerte lo que hiciste por ellos te lo echan en cara el haberles ayudado, se alejan de ti a ritmo rápido y firme y desaparecen rápidamente de tu vida, en estos casos es lo mejor que puede le ocurrir a una persona pues así descubres quién está de verdad a tu lado y quién esta allí para entorpecer tu andadura.
Así que, di la verdad, vive o miente sanamente, pero recuerda, todo tiene sus consecuencias y a veces es mejor arriesgarse y perder, que no arriesgarse y acabar perdiéndolo todo.

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